21-11-83 ##                                                                                                   PM 8

 

"...Amados hijos, rezad mucho el Rosario..." "Reíd, no lloréis, permanece tranquila, llegaréis al final".

"Hija mía, te digo que tu palabra es revelación de nuestro Señor; pasarán los días e irás revelándolas, por eso te digo: Lee detenidamente mis mensajes, eres portadora de amor, alegría y paz. Tu cuerpo está débil, mas tu espíritu día a día se fortalece; tu empeño moverá rocas. Gloria al Eterno Padre".

 

Hechos 6, 2-3; 4 y 7. Heb. 12, 14 y 15

 

6,2     Entonces los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: "No es justo que descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios para ocuparnos de servir las mesas.

6,3     Es preferible, hermanos, que busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y nosotros les encargaremos esta tarea.

6,4     De esa manera, podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra.

6,7     Así la Palabra de Dios se extendía cada vez más, el número de discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén y muchos sacerdotes abrazaban la fe.

 

Heb. 12, 14 y 15

 

12,14 Busquen la paz con todos y la santificación, porque sin ella nadie verá al Señor.

12,15 Estén atentos para que nadie sea privado de la gracia de Dios, y para que no brote ninguna raíz venenosa capaz de perturbar y contaminar a la comunidad.