20-11-83 ##                                                                                                   PM 7

 

Mi presencia necesitas para tener firmes los pies. Soy tu puntal.

 

Leed: Cant. 8, 7-10; 2da. Cor. 8, 2-3; 18 y 19

 

Cant. 8, 7-10.

 

8,7     Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor, ni los ríos anegarlo. Si alguien ofreciera toda su fortuna a cambio del amor, tan solo conseguiría desprecio.

8,8     Tenemos una hermana pequeña, aún no le han crecido los pechos. ¿Qué haremos con nuestra hermana, cuando vengan a pedirla?

8,9     Si fuera una muralla le pondríamos almenas de plata; si fuera una puerta, la

          reforzaríamos con tablas de cedro.

8,10   Yo soy una muralla y mis pechos son como torreones: por eso soy a los ojos de él como quien ha encontrado la paz.

 

2º Cor. 8, 2-3; 18 y 19

 

8,2     Porque, a pesar de las grandes tribulaciones con que fueron probadas, la abundancia de su gozo y su extrema pobreza han desbordado en tesoros de generosidad.

8,3     Puedo asegurarles que ellos estaban dispuestos a dar según sus posibilidades y más todavía; por propia iniciativa.

8,18   Con él les enviamos al hermano que ha merecido el elogio de todas las Iglesias, por el servicio que ha prestado al Evangelio.

8,19   Además, él ha sido designado por las Iglesias como nuestro compañero de viaje en esta obra de generosidad, a la cual nos consagramos para gloria del Señor y como prueba de nuestra buena voluntad.