12-03-89
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Herido
está Mi Corazón, mi querida hija, porque son muchos los que
aún no se aferran a Mi Manto.
Estos
hijos, han cerrado sus manos y sus corazones; no encuentro en
ellos,
el abandono necesario, encuentro sí, una gran confusión.
Mi
Amor Maternal aguarda a mis hijos.
Alabado
sea el Señor.
Predícalo.