16-03-88
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Gladys, la Misericordia de Mi Hijo, quiere llegar al
hombre. Por eso el alma debe prepararse para recibirla, abandonándose en el
Corazón de la Madre.
Hijos míos: En la Cruz de Cristo, me he convertido en
vuestra Madre y mi continuo vigilar, hará que logréis alcanzar esa
Misericordia.
Gloria al Altísimo.