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NUESTRA
RESPUESTA

       

  La Pregunta N° 23 es: ¿Qué tan importante es el Reino de Dios como para que no pueda esperar a que "entierre a mi padre" o me "despida de los míos"?

Respuesta 23: Es realmente muy importante. Es más importante que todo lo demás. Porque el Reino de los Cielos es el mismo Jesús, viviente, amoroso, luminoso. El Reino es la presencia de el mismo Dios, es vivir en su gracia por todos los siglos, participando como auténticos hijos que nos hace la Nueva Alianza de su misma vida.

Y la vida de Dios no es la vida de un ser exterior a nosotros mismos. No es la vida de un extraño que desde la lejanía nos da ordenes y como si fuera un desalmado, nos ordena que dejemos a nuestro padre tirado como un perro, sin sepultura, y a nuestros amigos, allí angustiados porque desaparecimos del mapa.

Todo lo contrario. La vida de Dios es envolvente, es el supremo amor que todo lo ama y lo abarca. Si le seguimos en forma incondicional, si le entregamos ciegamente nuestra vida, El hará que nuestro padre tenga santa sepultura, y nuestros amigos tengan la mejor de las despedidas. No SOMOS NOSOTROS quienes deben decir a Dios... "un momento, que yo debo hacer algo antes de seguirte".

Si le seguimos con la absoluta entrega, podremos poner en sus pies nuestras necesidades. Humildemente y sin pasarle la factura de todo lo que dejamos por seguirle. Porque ese padre nos fue dado por El, y esos amigos también. Y todo ha de estar encolumnado en su voluntad.

El Reino de los Cielos es lo MAS IMPORTANTE. No le hagamos esperar. Es nuestra principal prioridad, todas las mañanas, todas las tardes, todas las noches. Nuestro interior debe ser una entrega total. Nada ha de turbarnos la paz, porque nada tenemos que sea nuestro: ni nuestros padres, ni nuestros amigos, ni nuestra salud, ni nuestros hijos. Todo es de El. Algún día a El volverán. El Señor se hará cargo de nosotros y nuestras necesidades.

No debemos dejar de trabajar. Estamos hablando de un estado espiritual que deberá acompañarnos todo el día. LA ENTREGA. Pensar en cada paso: Qué es lo mejor para el Reino de los Cielos?. Eso haré. Aunque me incomode, aunque no desee hacerlo. Dios me guiará con su infinito amor.