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NUESTRA
RESPUESTA

       

  La Pregunta N° 22 es: Los hombres grandes nos hemos endurecido y olvidado nuestros sueños y nuestros juegos. ¿Le agradará a Jesús tanta "seriedad"?. ¿No nos faltarán sueños y alegría para contagiar al mundo la Paz del Señor?

Respuesta 22: El endurecimiento del corazón es uno de los males más profundos de la actualidad. Tanto para uno mismo, como para los demás. Muchos otros males derivan de este mal: estress, agotamiento, sobreexigencia, adicción al trabajo, sequedad interior, soledad.

Nos endurecemos por dolor. El sufrimiento hace a las personas independientes, autónomas del afecto humano. Muchas personas han sufrido dolores terribles, de incomprensión, de falta de amor, de injusticias. Y se han prometido no sufrir más, tal vez para protegerse. Y eso ha endurecido sus corazones.

Pero esto hace daño, porque también nos aleja tanto del dolor como de la alegría. Nos aleja de permitirnos vivir en el amor. Nos aleja de sentirnos vulnerables, necesitados, permeables ante el mundo e insensibles ante Dios.

La indiferencia ante Dios que existe en el mundo de hoy... no es porque el hombre sea indiferente ante Dios. Sino porque el hombre se ha hecho indiferente ante el mundo, ante el amor, ante el dolor, y ante sí mismo. La interioridad ya no es importante, al igual que el diálogo, que la comunicación, que el descanso existencial que se dá en la comprensión. La oración no tiene lugar, porque el hombre no puede entrar en sí mismo.

Por eso se va la alegría de la vida. Y por eso a Jesús no le gusta esta tristeza, esta seriedad, esta gravedad. El prefiere el desapego de las cosas, la entrega de los niños, los sueños, la amistad, la sensibilidad. Esta alegría mueve al mundo!. Contagia la paz!. No endurezcamos nuestros sentimientos. Seamos como los niños... al menos por hoy.