Pedí a Dios ser fuerte a fin
de ejecutar proyectos grandiosos,
y Él me hizo débil para conservarme humilde.

Pedí a Dios que me diera salud
para realizar grandes empresas,
y Él me dió enfermedad para comprenderlo mejor.

Pedí a Dios riquezas para poseerlo todo,
y Él me dejó pobre para no ser egoísta.

Pedí a Dios poder para que los hombres
precisaran de mí,
y Él me dió humildad para que Él me precisara.

Señor, no recibí nada de lo que pedí,
pero me diste todo lo que yo precisaba.

¡ Alabado sea el Señor !
Entre todos los hombres nadie tiene más que yo

Lo escribió un atleta al quedar paralítico a los 24 años.
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