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EL "AMOR del CESAR".
(tiempo de lectura aprox. 10 min)

QUE ES EL CESAR?

Todos sabemos quién ha sido El César. El hombre con poder, el exitoso, el voluntarioso hombre que en base a energía se abre paso entre la multitud y triunfa, llegando a ser el hombre más grande del mundo.

Pero en realidad el césar es una personalidad, y más allá de eso, es un perfil amoroso, una forma de amar de algunas personas, que tiene caracterísiticas bien definidas.

RETRATO DEL CESAR

El césar está "allá arriba". Siempre tiene cuestiones importantes en su mente, está absorto en cosas que están más allá, extiende su pensamiento hacia los confines de la tierra, tal vez ideando algo, tal vez recordando algo. El césar es el estratega del imperio, dicta las ordenes y se va, y exige luego el cumplimiento, ya que él siempre cumple. La voluntad es el arma letal del césar, con la que es capaz de destruir y de construir las maravillas más grandes del mundo. Se erige sobre sí mismo, con una energía sobrehumana, que le da una libertad que pocos hombres conocen.

Todo le parece fácil de realizar, los límites siempre están cerca, las metas siempre están al alcance de su mano, y las dificultades solo incentivan su deseo de superación. El césar no tiene quiebres, no falla, y si falla, sabrá mejorar para la próxima vez. Es continuo, metódico, ordenado, lleno de logros. Podrá tener o no creatividad para el amor, pero eso no es lo más importante. Siempre trae logros al amor, y eso es lo que pide. Al césar no le importa tanto el romanticismo, pero es sensible al amor de los hechos.

PELIGRO DE ENFRENTAMIENTO:

El problema con esta personalidad es que siempre es inalcanzable. Siempre genera sensaciones de frustración para las personas comunes, que por supuesto nunca llegan a completar las espectativas del césar. Esa frustración suele transformarse en competencia, un gérmen perverso que se inocula en muchos matrimonios modificando un vínculo de amor en uno de enfrentamiento.

Muchísimas personas hoy en día, tanto mujeres como hombres, están en la afiebrada carrera "por llegar". En esa carrera, que se da en medio de la vida misma, se enamoran, se casan, tienen hijos. El problema con el césar es que el encuentro se produce muy rara vez, en forma muy esporádica. Ya que él no tiende sus redes, no crea lazos de afecto fluídos. Le importa terriblemente lo que puede beneficiarle... a la corta, o a la larga, ya que el tiempo para él es solo una cuestión de oportunidad.

Infinidad de novios y novias terminan trabandose en luchas campales con césares a quienes desearían terminar derribando de sus proyectos, para que se dignen intercambiar algo de amor.

El césar es lo opuesto a la enredadera, que no tiene una misión en el mundo y necesita colgarse de la vida ajena para vivir. Es parecido a la estrella, porque también es lejano, pero mientras la estrella brilla y atrae, el césar combate y no descansa.

Nuestro planteo es aquí, en esta parte del curso, iluminar sobre algunas dificultades para el encuentro. Obviamente con un césar, el encuentro ocurre pocas veces. Aquí, no sirve enfrentarse con él, morir luchando por una migaja de su amor, destruir sus proyectos por una mirada tierna. No sirve, porque el ser amado debe favorecer sus proyectos, impulsar ese mundo, llenarlo de vida.

COMO MEJORAR?

Aquí quisiera decir que hay dos cosas por hacer para mejorar.

DEL LADO DEL CESAR:

Por el lado del césar, es claro que debe ser él mismo quien baje sus propios niveles críticos. Pero esto lo deberá ver él mismo, ya que en su mundo, las cosas no brillan si no son muy buenas. Ocurre que en el césar hay un gran desinterés por la palabra, por la teoría, y sus diálogos suelen ser concretos, productivos, ordenados. Su mente suele no reparar aparentemente, en sutilezas, en estados de ánimo, en tonalidades. No obstante se da cuenta de que las cosas no andan bien, sabe que si atiende, deberá enfrentarse a largos planteos que a su criterio no llevan absolutamente a nada.

Ese mantenerse en lo que para él vale la pena, deberá ser motivo de un replanteo personal. Pero tal vez no para derribar valores que él considera importantes, sino para incorporar otros valores que aún no ha aprendido a saborear, a retener, a contener.

POR EL LADO DE CLEOPATRA:

Por el otro lado, la persona que se decida a acompañar a un césar, debe tener la energía interior como para lograr sus propias metas. Es decir, cambiar la actitud de lucha contra el césar por una actitud de superación de sí mismo. No con el objetivo de ganar más amor y aprobación. Sino con el objetivo de ser mejor uno mismo. Es importante ganar independencia, pero no como un modo de enfrentamiento, insisto, sino como un modo de encuentro.

Ganar en compañerismo, complementarse con docilidad, hacerse respetar sanamente, no fijar límites, pues eso confronta a una persona que enfrenta todos los límites. No perder de vista que se busca el encuentro, y que el amor volitivo es una forma fundamental del amor.

El cesar es puro compromiso con sus metas. Se puede aprender muchísimo de él, pero él debe comprender que el mundo no es un campo de batalla, ni un imperio donde deba ser el emperador. Que no hay todopoderosos que no se cansen, que el amor vale más que todo el oro del mundo. Debe aprender a disfrutar de las pequeñas cosas. La ternura demostrada con hechos llegan al corazón del césar. No depender de él, y llegar a amarlo tal como es.


Continuará...